El colectivo dobla, nos acercamos a mi parada, hablamos de un par de cosas que no tienen mucha importancia, nos quejamos del día, estamos exhaustas, el sol entra por la ventana y la cabeza me retumba, gira el celular en la mano, me mira, "Me hablo" dice.
Me siento derecha, me intriga, me interesa, me preocupa y me alegra, que poderosas son las relaciones que hasta le crean mambos a otros, a terceros de esa historia. Vuelve a girar el celular. Le clavo la mirada. "¿Qué te dijo?" Le pregunto. Sé lo que le dijo, lo sé antes de que lo diga, y estoy segura de que ella lo sabia antes de mirar ese mensaje. Lo sabemos, es un ciclo.
"Lo mismo de siempre" atina a decir, se me achica el corazón, suspiramos juntas.
Ella no lo entiende, pero creo que él tampoco se entiende, le habla, ella se confunde, intenta no confundirse tanto, intenta decirse a ella misma que no importa, que ya lo conoce, que ya vivió eso, que esta harta, harta de él, de sus vueltas, de su inseguridad, de su incapacidad para amar, harta de lo mismo, harta de sus ciclos.
Pero ¿Esta harta? ¿Va a estar harta alguna vez? Si, esta harta, no quiere sufrir, yo tampoco quiero que sufra, no esta bien sufrir ¿Pero harta? Si ve su nombre y tiembla, si lo lee y no le cree, pero quiere creerle, no nos cansamos de las personas, nos cansamos de sus actitudes, pero estas actitudes hacen a esa persona, ¿Donde termina esa persona que amas y empieza esa que odias? Son la misma ¿Son la misma?
Esta harta, le creo, lo repite, la escucho, la escucho siempre, me gusta escucharla. En silencio sigo esa historia de amor que no es, que no fue, que quizás (no) sea, me gusta el amor, me gusta la sonrisa de melancolía que aparece cuando habla de él, me gusta acordarme de esa vez en la que lo acompaño hasta el fin del mundo por el simple placer de acompañarlo, de estar, de ser con él, me gusta verla creer, me gusta verla aceptar, me gusta escucharla. Esta harta y lo sabe, lo sé, quizás el también lo sepa, esta cansada de llorar, de gritar, de intentar, tiene las rodillas raspadas, y el corazón partido, ya lucho bastante, gano batallas pero no la guerra, y esta retirada, con dignidad, mirándolo ser, mirándolo irse y volver. Es un ciclo.
Me cuenta rápido, mientras el colectivo se acerca a mi destino, que le respondió lo de siempre, esta negada a volver a repetir el mismo error. Sonrío, creo en el amor, y creo en ellos, pero sé que ella ya aprendió, y me hace feliz, ojala todos aprendiéramos con ella.
Sin embargo sé que le duele, y confirmo que no nos hartamos de una persona que amamos, nos hartamos de las decepciones, nos cansamos del vació en el pecho y la garganta quemando cuando nos desilusionamos, una, otra y otra vez.
Ciclos. Son ciclos. Me bajo y la dejo sola, con el celular todavía girando en sus manos.
Esta pensando, la pregunta le perfora el corazón de una forma desgarradora, no quiere volver a hablarle, no quiere volver a intentar, pero ahí esta, la pequeña chispa de ilusión que se enciende al mismo tiempo que vibra un nuevo mensaje, la pregunta eterna, la esperanza eterna de saber si un ciclo puede cambiar.
¿Pueden?
martes, 19 de julio de 2016
Impotencia
Apretar los labios. Agachar la cabeza. Mirar para otro lado. Gritar en silencio. Apretar las manos. Cerrar los ojos. Contar hasta diez. Contar hasta veinte. Dejar de contar porque no sirve. La bronca. El enojo. Las lagrimas que salen sin que alguien les de permiso. Los cachetes rojos.El grito ahogado, desesperado, intentando salir. La frente que late. El cuerpo vibrando.
Apretar los labios, agachar la cabeza...impotencia
Apretar los labios, agachar la cabeza...impotencia
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